Tengo una tesis insurgente… tengo templanza guardada en algún lugar del pecho… Joel es su nombre. Lo conocí cuando yo tenía cuatro años y el tenia seis o siete, ciertamente no lo recuerdo bien. Es cierto, tuve con el y con otros algunas riñas pero al fin… eran pleitos de niños. Ahora tengo 22 y la verdad con cierta vergüenza puedo confesar que no sé cuantos tendrá él. Volví a este lugar del cual me aleje hace trece años. Volví para encontrarlo embriagado, desesperado y martirizado por esta vida. Estoy en villa verde que es una de las tantas colonia de ciudad quetzal. Si se preguntan que si es la misma aldea de san juan sacatepequez de la cual se menciona mucho en las estaciones noticiosas puedo decirles que si. Esa misma que se volvió centro de noticias hace una semana al estallar una bomba incendiaria en un autobús de rutas cortas “El Quetzal” y que dejo como saldo cinco personas muertas. Pues con dolor puedo decirles que si… Este mismo sitio en donde me crie se ha vuelto escenario de...
EL DULCE SABOR DE LA MUJER EXQUISITA (Por Gabriel García Márquez) Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel, no tienes silicona, si los gorditos no te generan trauma, si nunca has sufrido de anorexia, si tu estatura no afecta tu desarrollo personal, si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar que estar sobre una toalla horas, si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas, si sabes cómo se prepara un arroz, si puedes preparar un almuerzo completo, si tu prioridad no es ser rubia a como de lugar, si no te levantas a las 4 am para poder hacer ejercicio, si puedes salir con saco de sudadera tranquila a la calle un domingo sin una gota de maquillaje en el rostro......ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN......... !!!!BIENVENIDA AL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA!!!!! Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies, sino aquella que tiene uno sólo que realmente la hace feliz. Una mujer valiosa no es ni la más hermosa ni la más flaca...
a veces... tan solo a veces tomo decisiones inesperadas. Salto al vacío con plena confianza para sentir más paz de la que realmente necesito. Me dejo entregar entre páginas vírgenes y dejo que el lápiz se deslice para dibujar su rostro. Pienso en ella... sigo pensando en ella una y otra vez mientras el tiempo congela una tonta sonrisa en mi rostro. Es de tarde y sigo pensandola. Cada recuerdo ilumina ese basto espacio que su ausencia dejó en mi cuarto. Hay una foto colgada y una carta de despedida que aún no termino de redactar. El pasillo se impregna de ese intenso olor a incienso que no deja de quemarse a lo lejos. Camino y sigo caminando en una espiral que me lleva nuevamente a su mirada. Pienso salir a buscarla en fronteras desconocidas, en ciudades ajenas y montañas lejanas. Ir más allá de donde mi consciencia llegó alguna vez para gritarle que alguna vez la amé, que ahora quizá la amo o que seguramente la amaré. Se sigue haciendo de noche y el frío se intensifica tanto c...
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